Se acaba la semana y, después de salidas sin importancia y entrenamientos flojos a causa de los horarios de clase y de lo cortos que son los días, no hay mucho que contar. Hoy, pensando de la que íbamos para clase Néstor y yo dijimos: "¿y si contamos lo de Lagos de este verano?" y aquí estoy para explicaros esta aventura por no decir locura.
Todo comienza por un calentón (como no), ya estábamos cansados de subir puertos como Valdemora, la Reigada, el Praviano o Naranco y decidimos pensar en algo más grande, en un coloso como se suele decir...Este año pasado la Vuelta subía a Lagos de Covadonga, así que decidimos tirar para allí y así experimentar las sensaciones que iba a tener "Zeke", Nibali, "Purito" y demás monstruos de las dos ruedas al subirlo. Ayer, leí en la revista "Ciclismo en Ruta" que cuando piensas en el Giro el primer puerto que se te viene a la cabeza es Mortirolo o Zoncolan; cuando piensas en el Tour te viene a la mente el mitiquísimo Tourmalet u otros como Galibier o Alpe d'Huez y cuando oyes la Vuelta, lo primero que te imaginas es el paisaje y la dureza de la subida a Lagos de Covadonga y es cierto...
La aventura comenzó el 10-09-2010. Recuerdo que llevábamos semanas mirando combinaciones de trenes para llegar hasta un pueblín cercano a Cangas de Onís para poder afrontar la subida sin muchos kilómetros en las piernas y al final encontramos un lío entre Renfe y Feve que nos dejaba en Arriondas, así que nos decantamos por esa opción. El día comenzó con el despertador pitando a las 6.30 de la mañana. Un día normal hubieran salido de mi boca cagamentos y demás maldiciones, pero ese día era especial, se sentían los nervios típicos que sientes cuando vas a hacer algo grande, que de verdad te gusta y te apetece. Desayuné, me vestí y tiré para la estación de Renfe. Iba en maillot corto y según salí de casa ¡¡vaya fríu!!, me puse la chaquetina fina que metí en la mochila junto con el bocatón, las barritas, las pastillas de glucosa, unos playeros para poder caminar cómodo por las estaciones y tiré para la estación. Habíamos quedado a las 7.30 para coger el tren que iba para Oviedo de las 7.40. Cuando llegué, estaban Néstor y Erly congelados que habían venido desde Piedras, Néstor llevaba un chaleco reflectante 20 tallas grande que le quedaba supergracioso, llegó el tren y para Oviedo. Una vez en Oviedo, hicimos transbordo para la Feve y cogimos el tren con dirección Santander que salía a las 8.45.
Llegamos a Arriondas sobre las 10.30, nos pusimos las calas y empezamos a rodar hacia el puerto. Antes de llegar, habíamos hablado de subir tranquilos, sin piques. Pues bien, cuando ya se calentaron las piernas, Néstor empezó a hacer una aproximación bastante brutal, el terreno hasta pie de puerto siempre pica hacia arriba y por ahí ibamos a 30-35km/h., ya se veía venir un calentón de los gordos....Nada más llegar a la rotonda de Covadonga en la que empieza la subida Erly se soltó de rueda, quedamos en vernos arriba. Los dos primeros kilómetros de puerto brutales, Néstor iba encendido y yo apretando para no soltarme, yo pensaba "como siga así un km más, me suelto y a mi ritmo", pues lo que es el ciclismo, al poco de pensar esto, Néstor empezó a bajar velocidad, se nos cruzaron unos coches por delante y ahí se quedó, yo tiré al mismo ritmo un poco más para arriba y cuando miré para atrás estaba a unos 20 metros de distancia, al verme que miraba para atrás me gritó "¡¡Tira!!" pero decidí esperarle y subir el puerto juntos.
¿Qué decir de Lagos que no se haya dicho ya? Una imagen vale más que mil palabras:
El resto de la subida la hicimos a ritmo, comentando pequeñas cosas del paisaje y dándonos ánimos mutuamente. Esta subida tiene algo especial. Por aquí, subieron los más grandes, en la aproximación está el bar donde se retiró Indurain...no sé, todo esto le da ese toque ciclista mítico. Hay que destacar el km de LA HUESERA, esto son palabras mayores, después de la Cueña les Cabres en el Angliru es lo más duro que subí en mi vida, el cuadro de la Onix crugía con el 34-25, me parece un tramo verdaderamente brutal, la gente desde los coches nos sacaba fotos y todo, debíamos llevar unas caritas....También me parecio duro el Mirador de la Reina, pero muchísimo menos. El resto de kilómetros, pues "asequibles" excepto algunas rampas sueltas. Aquí os dejo con algunas fotos en la cima descansando antes del regreso:
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| Néstor |
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| Roldán |
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| Erly jajajaja |
La bajada la hicimos parando, relajados y sacando fotos: por ejemplo, en La Huesera
Poco después de sacar esta última foto de Erlantz, vino la anécdota graciosa, continuamos la bajada con Néstor en primer lugar, yo en el segundo y Erlantz detrás mía. Íbamos bajando a unos 40-50km/h (no recuerdo bien) cuando tocaba una curva de derechas ciega, veo a Néstor que entra en ella, la trazo y al salir de ella está Néstor parado siendo rodeado por un "ganao de vaques", clavo frenos y es cuando veo que no me da tiempo a frenar. Entonces pensé... "me como a Néstor o a una vaca" conclusión: me comí a Néstor...Fue un buen hostiazo sin consecuencias físicas para ninguno de los dos más que raspones y magulladuras en el lateral. Al chocar, salí por orejas y de la que caía le pegué una patada a una vaca; estas se volvieron locas y empezaron a correr en círculos y sin rumbo, después de pensar el clásico "bien, no pasó nada" me levanté y fui a mirar a ver que le había pasado a la bici , tenía un raspón en una maneta y la patilla del cambio doblada. Mientras tanto, yo oía gritos de auténtico temor, de un miedo profundo, cuando levanté la cabeza vi a Néstor corriendo hacia el pastor de las vacas (con las calas jajaja) y abrazándose a él sin parar de gritar, el pobre paisano sólo sabía decir "¡tranquilu chaval, tranquilu!" y Néstor solo sabía gritar y decir "¡¡LAS VACAS!!". Pasados unos segundos, le dije que había sido yo el que le envistió por detrás y el pastor le decía que las vacas no hacían nada, entonces se decidió soltar del pobre paisano y gritó un "¡¡¡¡JODERRRR.... QUÉ SUSTO!!!!" que le salió de dentro, cogió su bici que estaba a punto de caer por el barranco para abajo y continuamos la bajada. A toro pasado (y nunca mejor dicho), y visto que no había pasado nada más que "chapa y pintura", no podía parar de reirme, hicimos el resto de la bajada llorando de la risa...Es el día de hoy que lo hablamos y nos rompemos. Teníais que haber visto la cara del paisano y la escena jajajaja.
Llegamos a Arriondas, cogimos el tren de la Feve de las 15.30 y vuelta para Oviedo, comimos el bocadillo en el tren, echamos un pigazu, transbordo en la Renfe y para casina. En total hicimos 65 km, de la velocidad media no me acuerdo.
Sin duda, pasamos un buen día, en un ambiente inigualable, con un puerto durísimo y clásico y con una buena compañía que es lo más importante.
Un saludo!!!
Adrián









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